
Por Noé Salazar Adame
El 16 de noviembre de 1820, con el mejor ejército que pudo reunirse y que ningún realista tuvo, Iturbide salió de la Ciudad de México con abundantes recursos y con el Plan de la Profesa, en busca del único hombre que representaba un peligro para la corona española el General Vicente Ramón Guerrero Saldaña.
Al no poder derrotarlo y luego del afamado “Abrazo de Acatempan”, el 24 de febrero de 1821, en la ciudad de Iguala (actual Estado de Guerrero, ya que en el siglo XIX formaba parte del Estado de México), fue redactado y firmado el documento mediante el cual se ponía fin a la guerra de Independencia.
El Plan de Iguala persiguió cuatro objetivos:
1.- Establecer la Independencia de México del régimen de España.
2.- Sostener la monarquía de Fernando VII.
3.- Imponer la religión católica como única y absoluta en México.
4.- Establecer la unión de todos los individuos, es decir, los cimientos para la igualdad social entre americanos, europeos, africanos y asiáticos.
Al final se compone de dos documentos: Una Proclama, seguida de 23 artículos, bases mismas de la Independencia, con un epílogo que es un llamado a los americanos, convocándoles a la concordia y evitar otra guerra civil.
El segundo, es el Plan propiamente dicho, fue impreso en la ciudad de Puebla, en las prensas propiedad del presbítero Joaquín Furlong, interviniendo en el trabajo el cajista Mariano Monroy y el capitán Magán, enviado exprofeso.
